¡Berrinches! Manual de supervivencia


«CUANDO LOS PEQUEÑOS ESTÁN ABRUMADOS POR GRANDES EMOCIONES, ES NUESTRO DEBER COMPARTIR NUESTRA CALMA CON ELLOS, NO UNIRNOS AL CAOS»

L. R. KNOST

¿Has escuchado el término «terribles dos»? De entrada me parece que nos predispone a una época difícil, de caos y berrinches al por mayor. No tiene por qué ser así. Podemos cambiar nuestra percepción y hacer de este período, uno de crecimiento personal.

 

Es cierto que los pequeños, a partir de los 18 meses mas o menos, comienzan a mostrarse «intolerantes», pues no aceptan muchas de las nuevas imposiciones de los papis. Es sabido que, una vez que ya gatean y/o caminan por sí solos, los niños necesitan ir a explorar su entorno, empiezan por primera vez a despegarse de sus papis o cuidadores, esto es necesario, pues es así como ellos aprenden. Por cierto, a esta edad, lo que ya tienen muy bien aprendido es que su más efectiva forma de comunicación es el llanto, ¿recuerdan que a su primer quejido corríamos a revisarle el pañal, cargarlo, arrullarlo, alimentarlo…? Pues bien, el primer paso para afrontar los berrinches es comprender que nuestro niño se está adaptando a su nueva realidad. Una realidad en la que se topa con muchos «obstáculos» que sus padres, de manera responsable, han adecuado en su espacio para hacerlo más seguro, por ejemplo, han puesto protectores en los contactos, seguros en los cajones y puertas que quedan al alcance del pequeño, han puesto una puerta que evita que se acerque a las escaleras, o retirado todos los adornos de las mesas. Pero no sólo eso, además papá y mamá están siempre al pendiente de lo que su chiquito hace, y le empezarán a explicar con mucha paciencia y claridad que no debe acercarse a ciertos lugares, meter cosas en otros y probar o comerse algunos más… es decir, los papis comienzan a PONERLE LÍMITES al pequeño. Esto es lo natural y lo esperado. Y esta es la nueva realidad de ese chiquito que hará su mayor esfuerzo en conseguir lo que desea por medio de la única estrategia conocida, o sea, berrinches y pataletas, como protesta a esos adultos que lo están privando de vivir tantas aventuras a su alcance. ¡Faltaba más!

Una vez que tratamos de comprender al pequeño, estamos en una mejor posición para ayudarlo a manejar la frustración. El niño debe de ir aprendiendo nuevas formas para comunicar su estado de ánimo sin necesidad de berrinches, a través de nuestro amor y paciencia. Es aquí en donde aplica la cita de L. R. Knost, en donde resalta la frase «compartir nuestra calma con ellos…» y es por esto que puedo afirmar que es un período de crecimiento personal.

 

Qué importante recordar que, ante los berrinches de tu hijo, tú eres el adulto, el que cuenta con recursos suficientes para enseñarle sobre el autocontrol y manejo eficaz de las emociones. Así que, cada vez que se presenten las pataletas, no te sientas «invitado» a participar en ellas; el que se siente frustrado es el pequeño, no tú. Ahora bien, revisa cómo reaccionas ante estos impulsos, pues si de entrada te enojas, te desesperas o te avergüenzas, no estás aportando mucho a que tu hijo adquiera nuevos recursos para responder a la frustración.

 

Qué importante también es tener claro que tu hijo o hija están en sus años formativos, y que saber gestionar sus emociones es una habilidad para la vida, en cada etapa y a cada ritmo, los seres humanos vamos enfrentándonos día a día al manejo de nuestras emociones.

 

¿Cómo NO reaccionar ante los berrinches?

Los niños normalmente no saben cómo pedir (exigir) las cosas que quieren, y esto es lo que deben aprender. Es decir, no se pretende evitarles la frustración, sino enseñarles a responder ante ella.

 

HAY QUE EVITAR:

  • Darles lo que piden. En el corto plazo tal vez consigas la calma, pero en el largo plazo, el niño seguirá con la idea de que esta es la forma de conseguir las cosas.
  • Reaccionar con enojo o ira ante los berrinches.
  • Regañar/gritar al niño.
  • Castigarlo.
  • Intentar dialogar.
  • Ponerse a llorar junto con él.
  • Amenazar con que «le vas a hablar al policía», «lo vas a regalar al viejo», «le vas a decir a su papá», «Santa no le traerá juguetes»… o alguna otra mentira por el estilo.
  • Permitir que te agreda.
  • Pegarle, jalonearlo o algún otro maltrato físico.

 

¿Cómo reaccionar ante los berrinches?

Resulta que no hay una fórmula exacta que se adapte a cada pequeño para ayudarlo a manejar los berrinchitos. Lo único que se necesita es que papás y educadores, de manera calmada y con mucho amor, estén dispuestos a probar diferentes estrategias hasta que se logre la conducta esperada. No se vale rendirse ni autosabotearse.

  • Mantener la calma.
  • Distraerlo con otra cosa.
  • Retirarlo. Es necesario haber asignado previamente un (1) lugar para los berrinches y haberle explicado al pequeño que cada vez que se sienta en descontrol, puede acudir ahí a desahogarse.
  • Regresarlo a su lugar de los berrinches si se sale antes de terminar la pataleta.
  • Enseñarle métodos de respiración para calmarse.
  • (2) Utilizar la botella de la calma.
  • Contenerlo, sobre todo en lugares públicos para evitar que se cause daño.
  • Mostrar empatía: «Entiendo que te sientas enojado…»

 

(1) El lugar de los berrinches debe ser siempre el mismo, puede ser el baño, su recámara, la estancia. Se debe determinar los minutos que permanecerá ahí, así como cuidar que sea un lugar seguro en donde el niño pueda patalear sin riesgo. Esto solo aplica en casa, pero si el berrinche ocurre en un lugar público, a mi lo que me funcionaba era avisarle a mi hija que al llegar a casa se iría «retirada» a su lugar especial. Con el simple hecho de recordarle que se podía calmar ella sola, el berrinche desaparecía la mayoría de las veces.

(2) La botella de la clama es un recurso que se recomienda elaborar junto con el niño al explicarle su función. En el siguiente link se describe de manera breve su utilidad: https://www.youtube.com/watch?v=BHVtOvOhj2s

 

Por cierto, el libro que me orientó para entrarle con confianza a los berrinches y otros temas relacionados con la crianza de mis hijas, fue un clásico que tal vez tus padres conozcan, se llama «Porque lo mando yo» del Dr. John K. Rosemond. Es lectura obligada para padres de todas las épocas. Te lo recomiendo ampliamente.

 

 

Al final de cuentas, nadie ama y conoce mejor a tu hijo que tú, eres tú y tu pareja quienes eligen la forma más adecuada para educarlo. Siempre confía en tu SENTIDO COMÚN, éste nunca pasa de moda y te permite anticipar las reacciones de tu pequeño para que estés preparado en aplicar tus estrategias, con todo tu amor y convicción de que estás formando una personita que logrará crecer y convertirse en su mejor versión.

 


 

¿Qué te parece? ¿Qué estrategias son las que a ti te funcionan mejor? ¿Tienes alguna otra estrategia que quieras compartir? Recuerda comentarnos tu opinión.